La claridad geométrica acompañada de la exquisitez en la definición del detalle constructivo se establecen como generadores del proyecto, requisitos que confieren una vivienda única.

La vivienda surge como un conjunto de extraordinaria pureza, a partir de un paralelepípedo regular de dos plantas que integra de una manera racional su estructura y sus cerramientos. Éste se coloca estratégicamente, liberando un gran jardín orientado a sur y ligeramente elevado respecto el terreno sobre una base de muros que cierran la planta sótano.

Las fachadas laterales son mayoritariamente opacas, con un acabado exterior en piedra natural calcaría, mientras que la fachada principal y la fachada sur se erigen como filtros de las excelentes condicionantes del solar. Unos filtros a partir de grandes ventanales en toda su superficie, protegidos con persianas de lamas de madera correderas. Un gran porche hace la función de antesala de la planta baja respecto de la gran explanada del jardín, al mismo tiempo que ofrece una gran terraza para la planta primera, con la que disfrutar de las excelentes vistas del lugar.

En su interior, dos planos verticales, perpendiculares a la fachada del jardín, subdividen y hacen habitable el volumen de dos plantas en tres zonas de alta calidad espacial. Estos planos, a diferencia de otros cerramientos, se revisten con madera de haya y sus grandes puertas correderas permiten la comunicación directa y fluida entre las diferentes estancias de la vivienda.

La claridad geométrica acompañada de la exquisitez en la definición del detalle constructivo se establecen como generadores del proyecto, requisitos que confieren una vivienda única.

La vivienda surge como un conjunto de extraordinaria pureza, a partir de un paralelepípedo regular de dos plantas que integra de una manera racional su estructura y sus cerramientos. Éste se coloca estratégicamente, liberando un gran jardín orientado a sur y ligeramente elevado respecto el terreno sobre una base de muros que cierran la planta sótano.

Las fachadas laterales son mayoritariamente opacas, con un acabado exterior en piedra natural calcaría, mientras que la fachada principal y la fachada sur se erigen como filtros de las excelentes condicionantes del solar. Unos filtros a partir de grandes ventanales en toda su superficie, protegidos con persianas de lamas de madera correderas. Un gran porche hace la función de antesala de la planta baja respecto de la gran explanada del jardín, al mismo tiempo que ofrece una gran terraza para la planta primera, con la que disfrutar de las excelentes vistas del lugar.

En su interior, dos planos verticales, perpendiculares a la fachada del jardín, subdividen y hacen habitable el volumen de dos plantas en tres zonas de alta calidad espacial. Estos planos, a diferencia de otros cerramientos, se revisten con madera de haya y sus grandes puertas correderas permiten la comunicación directa y fluida entre las diferentes estancias de la vivienda.

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