Este proyecto parte de una premisa diferente, la intención de incorporar los más altos criterios de calidad espacial y distinción a una edificación existente de no más de cinco años. La reforma integral de una edificación concebida bajo criterios estándares, que se busca adaptar plenamente al programa funcional de los usuarios en concreto, como si de un traje se tratara.

La intervención abarca tanto la envolvente exterior como la totalidad de sus espacios interiores, eliminando aquellos elementos prescindibles y aquellos que entorpecían la concepción global de ciertos espacios. Todo ello para dar lugar a una nueva distribución de estancias mucho más ordenada y con espacios más amplios, todos ellos vertebrados a partir del núcleo vertical de accesos, escalera y ascensor. La escalera se establece como el elemento de carácter orgánico que, a través de las sinuosas curvas de color blanco puro de sus tramos, discurre y conecta los cuatro niveles de la vivienda.

La singularidad de la nueva vivienda también se refleja en la utilización de materiales nobles y en el empeño por discriminar texturas y colores en favor de blancos y negros.

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